miércoles, 3 de febrero de 2016

Cusco: el ombligo del mundo


Cusco: el ombligo del mundo reza un mural en la ciudad. Es el paso obligado para los que van a Machu Pichu. Ciudad de los “serranos”, colonial,  de calles de piedra y un sincretismo en todos sus sentidos. El primero es el de la iglesia con la cultura  andina, pero no es el único, conviven las imágenes de poderosos incas con logos de VISA, y mujeres andinas de vestimenta tìpica, sombrero, polleras coloridas y trenzas caminan al lado de suecos en bermudas.


           




               











El Museo Qorikancha (donde vine a dar clases de teatro a niños y significa "Palacio de Oro" o "Palacio Dorado") funciona en un convento que está en funcionamiento. Dentro hay restos del Templo del Sol del Qosqo. 

Las construcciones  donde funcionan de la Casa de Cultura, Museos y conventos son más o menos así. De hecho, uno de los Monasterios se convirtió en hotel de lujo.  


















Sin duda el ìcono es la Plaza de Armas, que es hermosa por donde se la mire: de día repleta de gente sentada, sacando fotos, ensayando coreografias para las festividades de los santos, con sol, con lluvia; de tarde con cielos inimaginables sobre los cerros; de noche con las luces de las casas; los días de semana con “jaladores” (tarjeteros de los boliches para turistas) y los sábados con novias y quinceañeras sacandose fotos con sus “Chambelanes” frente a la catedral.





















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